Mi amigo
Ay, mi dulce Ildefonsio, cuanto extraño tus delicados brazos, como olvidar esa noche del 31 de Septiembre, yo en la calle sintiendo la lluvia caer y recorrer mi cara. Seguía dolido por la experiencia con Humberto, que me dijo: "Ahorita vuelvo amor, voy por unos cigarrillos en la tienda de la esquina", y yo de menso que le crei, hasta le pedí unos bombones y chocolate líquido para algunos juegos sexuales que tenia en mente; sin embargo no regreso.
Pero el dolor desapareció ese 31, yo lleno de dolor y tu mirandome con esos ojos tuyos, imaginarios, pero aun asi tuyos. Me levantaste y me abrazaste con tus tan adorados brazos y jamás olvidare los primero que me dijiste "Que tal si vamos a mi depa?" y no pude resistirme.
Y así inicio nuestra amistad, pero, lamentablemente el sida tocó tu puerta, quien hubiera creido que esa orgia con animales que practicabas todos los sabados a las afueras de la Ibero iba a ser lo que iniciara esta terrible enfermedad en ti. Solía oirte decir: "La proteccion es la clave de todo" y también "Todos nos equivocamos", y esta vez tu te equivocaste y pues sucedió todo lo que podriamos imaginar.
Te extraño, mi gran Ildefonsio,
Tu amigo, que te quiere y ama
- Carlos G.
por Felipe
(Y si, en ocasiones tiendo a ponerle un toque homosexual a mis escritos, pero es todo en plan de broma y cura, aunque esta vez me produjo un poco de asco imaginar tener relaciones con un amigo imaginario... Para eso son los amigos verdaderos :D, o no Humberto?)
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